25 razones por las que no estás perdiendo peso

Perder peso por o5com (Flickr)

Incluso si estas siguiendo una rutina fitness y estas llevando una dieta sana y equilibrada, puede ser que no estés bajando de peso como deberías. Puede que estés viendo otro logros y te sientas orgullosa por ello, pero luego te frustras al subirte a la báscula y ver que tu peso no cambia. Es probable que algunas de estas 25 razones que te proponemos sea la causa de que no estes perdiendo peso como deberías:

  1. No bebes suficiente agua.

Además de mantenerte hidratado, beber agua de manera regular puede ayudarte en la pérdida de peso.  Beber bastante agua antes de cada comida te ayudará a servirte porciones de comida más moderadas.  Si comes alimentos con alto contenido en agua (frutas y vegetales) te ayudarán también a llenarte antes y comer menos. Estudios demuestran también que beber agua fría puede ayudar a acelerar tu metabolismo y luchar contra los antojos de consumir bebidas azucaradas como zumos o refrescos. Ya tienes una razón para mantenerte siempre hidratado.

  1. Piensas que un paseo con el perro es suficiente.

Un paseo de 15 minutos es mejor que nada. Cierto. Pero no esperes ver un cambio de peso dramático en tus resultados. Tienes que patear más y cada vez aumentar tu ritmo. Haz al menos 30 minutos de ejercicios cardiovasculares (caminar, correr, saltar, bailar, montar en bici, etc.) Quemarás más cantidad de calorías y en especial de grasa corporal.

  1. Comes alimentos sanos pero te excedes en la cantidad.

Frutos secos, aguacate, pasta integral, aceite de oliva y chocolate negro son todo alimentos sanos y naturales pero altos en calorías. Necesitas controlar cuanta cantidad de estos alimentos estás consumiendo para no excederte en el consumo de calorías recomendado. Por ejemplo, un aguacate ofrece un montón de beneficios saludables, pero un aguacate entero supone 200 calorías. Establece medidas considerables: ½ aguacate al día y unos 30 gr de frutos secos al día es suficiente. Aceite de oliva no más de 2 cucharadas.

  1. Solo estas haciendo ejercicios de cardio.

Si vives en la cinta caminadora y solo te dedicas a correr o caminar pero nunca haces ejercicios de peso, entonces estás perdiendo una de las piezas más importantes del puzzle para perder peso. Entrenamiento de pesa no solo previene lesiones sino que también construye masa muscular y aumenta tu metabolismo. Además, los ejercicios de pesa te ayudan a quemar calorías por más tiempo incluso cuando has terminado tu rutina de ejercicios.  

  1. Realizas ejercicio con el estómago vacío.

Si realizas ejercicio con regularidad sin antes comer algo deberías reconsiderarte cambiar este hábito. Estudios han demostrado que cuando trabajamos con el estómago vacío, las calorías que quemamos provienen del músculo, no de la grasa. Los músculos son muy necesarios para quemar calorías (provenientes de la grasa) de manera más eficaz. Un snack pre entreno te ayudará no solo a conservar tus músculos, sino que te dará más energía para llevar tu cuerpo hasta el límite y entrenar más duro.

  1. Tu pareja no sigue tu misma línea de alimentación y ejercicio.

Tener una pareja que está en la misma línea que tu puede ser una gran ayuda para ayudarte en tu meta de perder peso, pero si por el contrario tu pareja no está en la misma línea, quizás tu relación te esté frenando. No puedes esperar perder peso si tu marido está constantemente sugiriendo pedir comida a domicilio, comer fuera de casa o animarte a echarte una siesta en vez de ir al gimnasio o a dar una vuelta. Explícale que necesitas su apoyo para perder peso y juntos podréis alcanzar más. Para empezar, la próxima vez que quieras cenar fuera de casa prueba a saltarte el entrante o el postre.

  1. Estás dejando atrás grupos de alimentos.

Abandonar o dejar de comer ciertos grupos de alimentos puede suponer un déficits nutritivo importante. Esto sin contar los posibles antojos que te pueden surgir por haber suprimido dichos alimentos de tu dieta. Por ejemplo, decides dejar a un lado todo tipo de pastas y centrarte solo en las integrales. Ten en cuenta que a veces no se trata de que alimentos quitarte sino del tamaño de las porciones. Si dejas de comer arroz normal pero te vas a servir un plato enorme de otro alimento quizás no estés actuando como deberías.

  1. No duermes lo suficiente.

Quizás te estas quitando horas de sueño para realizar otras actividades o simplemente no estás durmiendo bien. Es importante dormir suficiente (al menos 8 horas) si tu objetivo es perder peso. Necesitas recuperar energía para seguir con tu rutina diaria. Saltarte horas de sueño puede afectar a tu cuerpo y al control del apetito, ya que la falta de sueño suele aumentar las hormonas que estimulan el apetito.

  1. No comes suficientes verduras.

Comer entre 5 y 7 porciones de fruta y verdura al día es importante para todo el mundo, pero las dietas basadas en alimentos de origen vegetal son más propensas a ayudarte en la pérdida y mantenimiento de peso. Son alimentos llenos de nutrientes y con pocas calorías. Además, la fibra que contienen te ayuda a mantenerte lleno por más tiempo.

  1. Comes mientras estás de pie.

¿Estás comiendo de pie frente a la nevera o a la encimera de la cocina? MAL. Comer así no te va a suponer un mayor ahorro de tiempo o energía, sino que te puede conducir a un aumento del apetito. Lo mejor es que organices tus horas de comer y te sientes tranquilamente a disfrutar de tus comidas sin preocuparte de terminar lo antes posible para seguir con el resto de actividades.

  1. Utilizas ropa que te queda grande.

La ropa suelta es más confortable, pero estas te cubren todo el cuerpo y no te permiten ver como luce tu cuerpo realmente. Son como una forma de esconder o disimular como es tu cuerpo realmente. Por el contarario, si utilizas ropa que acentúen tu silueta, esto puede ayudarte a crear una imagen de ti misma y motivarte a realizar más ejercicio para conseguir lucir mejor cuerpo. Si quieres puedes empezar a usar ropa más ajustada para el gimnasio (camisetas de licra y leggins en vez de ropa deportiva suelta)

  1. Estas a dieta. Bueno, en cierto modo…

Estes haciendo dieta Dukan, dieta de nutricionista, dieta paleo o tu propia dieta y plan de ejercicio, si no eres constante y te comprometes de verdad nunca verás resultados y tu bascula no te mostrará lo que quieres ver. No vale que llegue el fin de semana y vuelvas a comer porquerías para decir “el lunes empiezo otra vez de verdad”. Mantente seria y sigue tus objetivos de verdad, así podrás ver resultados.

  1. Eres adicta a los condimentos y toppings (añadidos).

La ensalada es una de las comidas más sanas que puedes elegir, pero si a esto piensas añadirle trozos de beicon, queso de cabra, frutos secos, frutas disecadas, salsas y otros toppings estarás duplicando o triplicando las calorías de tu ensalada y ya no será un plato sano y saludable. Tienes que ser consciente de la cantidad de calorías extras que añades a tus ensaladas favoritas. Ten en cuenta que 10 trocitos de bizcochitos (los típicos de la ensalada cesar) suponen fácilmente 100 calorías de más.

  1. Estás saltándote el desayuno.

Saltarte el desayuno puede parecer una buena forma de “guardar” calorías para tus otras comidas, pero tu cuerpo realmente lo que hará es aferrarse a las grasas almacenadas y cuando comas tenderá a guardar estas calorías en sus fuentes de reservas porque piensa que va a pasar hambre. Ten en cuenta que las personas que desayunan regularmente tienden a perder más peso que las que no. Así que asegúrate de desayunar cada mañana para activar y tu metabolismo.

  1. No estás controlando tus porciones.

Esto es algo que hemos nombrado ya en otros artículos un sinfín de veces, pero no me cansaré de repetirlo porque es una pieza CLAVE en nuestro objetivo de perder peso. Sigue midiendo tus raciones, utiliza recipientes y cucharas medidoras y asegúrate de servirte la cantidad apropiada. Aprende como mandar la orden a tu cuerpo de “estoy lleno” para ayudarte a soltar en tenedor en el momento preciso y evitar comer más de la cuenta.

  1. Comes sin pensar lo que estás comiendo.

Si te sientas a la hora de comer enfrente del ordenador o la televisión puedes olvidarte de comer lo justo y sigues comiendo porque estás entretenida. Es más adecuado comer sin distracciones. Esto te ayudará a conectar con tu comida y a comer menos cantidad. A veces no te das cuenta de todo lo que estás comiendo cuando tu mente está en otro planeta.

  1. No troceas tu comida.

Algo tan simple como cortar la comida en trocitos más pequeños puede ayudarte a no comer más de la cuenta. Hará que te sacies antes y digieras mejor los alimentos, haciendo el proceso de absorción más simple y eficaz. Comer porciones más pequeñas harán que aprendas a satisfacerte con menos cantidad de comida.

  1. Sigues bebiendo refresco.

Los refrescos no ofrecen ningún valor nutricional, pero continuas bebiendo estos mejunjes aún siendo “diet” o “light”. Este hábito está saboteando tu meta de perder peso. Los estudios han demostrado que las personas que beben dos refrescos o más al día tienden a aumentar su cintura hasta un 500% más.

  1. No comes suficiente.

Mientras muchas veces la causa es comer más de la cuenta, a veces también puede pasar lo contrario: estas comiendo MENOS de lo que deberías. No te “mates de hambre” para salvar calorías para después. Esto además de alocar tu metabolismo hará que comas más en la siguiente comida. Más vale varias porciones pequeñas al día que 2 o 3 comidas enormes. Aguantar el hambre no es efectivo para continuar con tu pérdida de peso. Limitar mucho tus porciones de comida pueden conducirte a picar entre horas (lo que es incluso peor)

  1. No te das tiempo para disfrutar de ti misma.

El estrés es una de las mayores causas de ganar peso porque incita a tu cuerpo a comer más. Especialmente comidas altas en azúcares y grasas. Asegúrate de encontrar un tiempo de relax y diversión para ti. Añade actividades o planes de interés que puedan mantenerte entretenido. Te ayudarán a distraerte y a disminuir el estrés.

  1. Abusas de los alimentos “bajos en grasa”

Estos alimentos están elaborados con menos cantidad de grasa y calorías, pero a su vez son rellenos con otros ingredientes extras que normalmente se exceden de lo recomendado. Azúcares, sodio u otros químicos son los ingredientes más comunes en este tipo de alimentos. Esta “versión de alimentos” no solo contiene menos nutrientes, sino que te incitan a comer más. Probablemente termines consumiendo más calorías de las que deberías.

  1. No mantienes un “diario” de alimentos

Llevar un calendario con tus comidas es esencial para ayudarte a bajar de peso. A veces vale más sacar un poco de tiempo para sentarte y organizar tu comida de la semana. Hará que no te estreses y que mantengas tu dieta más controlada. Evitarás caer en comidas rápidas o poco saludables.

  1. Sales a cenar fuera a menudo.

Salir a cenar por fuera de vez en cuando es una buena manera de relajarte y sacarte del estrés de la semana, pero si sueles hacer esto a menudo y además completas tus enormes menús con aperitivos, refrescos, comidas fritas y postres no esperes obtener buenos resultados al final de la semana. No tienes que abandonar tus salidas o cenas nocturnas, solo intenta limitarlas o vigila lo que comes. Intenta seleccionar del menú alimentos lo más sano posibles y no te excedas en pedir. Como ya dijimos, si has pedido entrantes intenta saltarte el postre o al revés.

  1. Eres muy restrictivo

Mantener una dieta sana no significa que tengas que restringirte siempre y para siempre. Comerte unas patatas fritas o un trozo de tarta una vez a la semana no tiene por qué afectarte en tu perdida de peso. Si el 90% de la semana llevas una dieta sana y haces deporte, una comida extra o un “cheat-meal” no te van a suponer un gran cambio. Estudios han demostrado que incluso de vez en cuando pegarte una pequeña comilona o antojos pueden ayudarte a que tu cuerpo no se acostumbre a comer solo alimentos sanos. Harán que tu metabolismo se active y se acelere para quemar esos alimentos “extraños”. Además te mantendrán más motivada para seguir tu dieta sin cansarte y rendirte a la primera de cambio.

  1. Tus comidas postentreno no son las más adecuadas.

Un snack post entreno es solo un SNACK, no lo conviertas en una comilona. Una combinación de proteínas y carbohidratos es la mejor opción. Medio sándwich integral, un platano con frutos secos, un yogur griego o unos palitos de zanahoria con hummus son algunos snacks muy adecuados para después del entreno.

Perder peso por charlotte astrid

 





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